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martes, 10 de septiembre de 2013

Recomendación especial

Cuando por medio de estos pequeños consejos, obtengas éxito con tu cachorro y puedas salir a pasear con el, recuerda siempre llevar un par de bolsas para recoger sus deshechos y de esta manera mantener limpios nuestras calles, nuestros jardines, nuestros campos. Por un Ser Humano Digno.

La falta de limpieza


Normalmente, el perro joven debe ser limpio a partir de los cuatro meses. después de los seis meses, la falta de limpieza se debe a mala educación o a problemas más o menos importantes.

Cuando un perro que era limpio se vuelve sucio, hay que tomar medidas y acudir a la consulta del veterinario. El caso más grave es el del perro que "se hace" mientras duerme. En el cachorro de más de ocho semanas, ese trastorno traduce la existencia de una depresión grave.

Los primeros paseos

Cuando el cachorro la llegado a la edad de salir y ya está debidamente vacunado, podrá hacer los primeros paseos higiénicos. Y entenderá mejor lo que tiene que hacer si su dueño lleva "su" periódico.

Cómo regañar


El castigo debe ser inmediato, pues la corrección administrada dos horas después de que el cachorro se haya olvidado no sirve absolutamente de nada y lo único que hará será perturbarlo porque no comprenderá qué ésta pasando. La mejor manera de sancionar al "desobediente" consiste en cogerlo por el pescuezo y sacudirlo como lo haría su madre (sacudir no violentamente). Junto con la corrección habrá que decirle algo que siempre será la palabra "no" cuando se trate de prohibirle algo.

Meter la nariz del cachorro en sus deposiciones no es un castigo, porque lo que es repugnante para el hombre no es necesariamente para el perro.



Ante todo hay que saber


Ante todo hay que saber que el cachorro hace sus necesidades media hora después de haber comido y de haberse despertado. Bastará con controlar esos periodos para llevarlo en el momento oportuno al rincón que se le ha reservado y obligarlo a quedarse allí hasta que haga de cuerpo. Cuando haya terminado, se la felicitará. Bastará con unas pocas sesiones para que el cachorro comprenda que es allí donde deberá hacer sus necesidades.

Sin embargo, es inevitable que el cachorro se equivoque a veces y entonces orine en lugares que le están prohibidos; lo cual plantea el problema del castigo. Aunque no se vaya a tratar aquí, a continuación se dan unas cuantas reglas sobre cómo castigar de modo eficaz y de forma asertiva.




* Hay que castigarlo cuando se ponga a hacer sus necesidades en un sitio que no sea el que le está reservado, pero nunca cuando se descubra demasiado tarde que ya se ha hecho.
* No se debe limpiar el suelo delante del cachorro para evitar que venga a olerlo mientras está agachado y piense que se trata de una invitación a jugar o a hacerle carcias. Pues eso reforzaría su mala conducta.

CUidado con la suciedad

Si el perro se vuelve sucio, llévelo al veterinario para asegurarse de que no padece ningún problema patológico. Sepa en particular que la suciedad en el perro adulto puede ser un síntoma de trastornos orgánicos o depresión.

Consejos para los recién nacidos


Si el cachorro es un recién nacido que es alimentado con biberón:

* Recuerde que su sistema nervioso no está maduro y que no puede hacer sus necesidades solo. Coja una esponja empapada de agua tibia y pásela por su abdomen.
* Recuerde también que entre la tercera y la octava semana habrá que ser muy indulgente, pues durante ese período no se le puede exigir al cachorro que sea limpio.

Cómo acostumbrarlo bien

Más o menos hacia la octava semana es cundo el cachorro cambia de entorno y deja a su madre por la familia adoptiva. Así empieza un período bastante difícil para los dueños, durante el cual éstos buscarán desesperadamente la fórmula milagrosa que les permita conservar limpia la alfombra. En realidad, los métodos son relativamente sencillos y el aprendizaje de la limpieza podrá ser muy rápido si se respetan ciertas reglas y, sobre todo, si se le dedica un poco de tiempo.

El aprendizaje de la limpieza


El aprendizaje de la limpieza por parte del cachorro requiere que sus dueños tengan paciencia y cuidado. La idea de limpieza, tal como la entendemos, no tiene ningún sentido para el perro que lo único que puede llegar a saber es que no tiene que hacer sus necesidades en el sitio donde duerme.


El cachorro recién nacido es incapaz de arreglárselas por sí solo porque su sistema nervioso no está maduro. Es la madre la que provoca la expulsión de excrementos lamiéndole el abdomen. Cuando el cachorro tiene tres semanas, y ya puede hacer cortas escapadas, todavía no sabe controlar los esfínteres; esto no podrá hacerlo hasta la octava semana.