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martes, 10 de septiembre de 2013

En estado de choque

Así es como se define el estado clínico del perro. El choque es esencialmente circulatorio, es decir, que el aporte de sangre y nutrientes a las células ya no responde a las necesidades vitales del organismo. Las células del sistema nervioso y el cerebro son los primeros afectados por esa falta de aporte nutricional. La alteración de las funciones neurológicas provoca una disminución del estado de vigilancia del animal que puede llegar hasta el coma.
Como las estructuras nerviosas son muy frágiles, se debe lograr el restablecimiento del aporte de oxígeno y nutrientes, so pena de que las funciones se hagan irreversibles y provoquen secuelas importantes.

Igualmente a nivel circulatorio, en todo el organismo, principalmente el hígado y los riñones, se forman microtrombos (pequeños coágulos de sangre en los vasos). se habla de coagulación intravascular diseminada (CIVD). Aquí también, las consecuencias son graves puesto que el trabajo de eliminación de los desechos del hígado y el riñón, que en estas circunstancias están sometidos a un gran esfuerzo, se encuentra obstaculizado. A veces se visualizan esas coagulaciones anormales en las mucosas donde aparecen pequeños hematomas.
Frente a tal cuadro clínico el veterinario habrá de aplicar un tratamiento que combine los medios físicos simples para diminuir la temperatura corporal con medios para restablecer la circulación y disminuir la congestión cerebral con ayuda una administración intravenosa, de una solución (suero). Sólo una terapia como ésta, aplicada en los plazos más rápidos, será capaz de lograr que el perro recupere todas sus funciones.

42°C...al sol


En cuanto se pone en acción este infernal ciclo de polipnea térmica en una atmósfera cálida, el perro se encuentra en peligro inminente de muerte. Su temperatura corporal sube como una flecha hasta llegar a los 42° y a veces más. El perro empieza a babear produciendo una baba muy espumosa que acelera la deshidratación; las mucosas pasan rápidamente del rojo oscuro, congestionado, a un azul preocupante. La congestión pulmonar, el edema pulmonar, que son las principales consecuencias del golpe de calor, exige que se intervenga muy rápidamente llevando al perro al veterinario más próximo.

No hay que escatimar en medios, ni siquiera aunque se haya de improvisar, con tal de conseguir que disminuya la temperatura corporal; sábanas mojadas, al batas, toallas, bolsa de líquido refrigerante del congelador, etc., todo vale con tal de que esté frío. Si no se puede llevar al perro a la consulta del veterinario, se le meterá a la bañera llena de agua fría hasta que llegue el veterinario, vigilando mientras tanto; el estado semicomatoso en que se encuentra le impide controlar su motricidad, y en particular, mantener la cabeza fuera del agua. El dueño debe vigilarlo.